El pesimismo, ahoga aquel mundo.
La fobia y la muerte, jalan hasta al frente.
El mundo en colores, se esfuma. No hay un reloj, no existe el irreal tiempo. No existen limites, ni fronteras. Pero, tampoco existe libertad. No existe nada, solo pensamientos negativos, y una escala de grises, que se torna un tanto triste.
Un mundo lleno de seres malvados, más bien demonios liberados. Son mil demonios, que del alma se han escapado, esos demonios que atormentan, pero, que al fin y al cabo, hacen su tarea, y luego se disuelven en gritos.
Son demonios necesarios. Son demonios, que para otros son lágrimas, no reales, ni tangibles.
Pero, que de todas formas, sirven demasiado, y hacen menos difícil sentir la felicidad plena.
Son demonios necesarios. Son demonios, que para otros son lágrimas, no reales, ni tangibles.
Pero, que de todas formas, sirven demasiado, y hacen menos difícil sentir la felicidad plena.
Sin aquellos demonios, en este mundo, no se podría ser tan feliz. Sin ellos, se desmerecería aquellos momentos placenteros, que la vida brinda. No existirían en los rangos de la vida los detalles, y menos las alegrías por más vagas y simples que se presenten.
Quizás, sea tortuoso, pero la recompensa es grande. Quizás, el pesimismo empape la mente, pero, son solo unos segundos, minutos, horas, días y semanas.
Quizás, sea tortuoso, pero la recompensa es grande. Quizás, el pesimismo empape la mente, pero, son solo unos segundos, minutos, horas, días y semanas.
¡Y SÍ!... Si existen gamas de colores llamativas, fluorescentes, reales y tangibles de verdad. No hace falta buscarlos, porque siempre han estado allí, en la palma de la mano, solo que desaparece por la neblina, que torna difícil distinguir colores, y mariposas voladoras llenas de colores.
Pero, se viene lo mejor: El amor.
El amor, hace que los cuervos se vayan, y las golondrinas vuelvan a cantar. Hace, que colores jamás vistos, adornen sus cabellos, y lo hagan brillar. Hace, que una sonrisa, se asome, más de una, en realidad. Hace, que se pueda brincar. Hace, que se pueda llegar hasta el final. Hace, mantenerse en pie para siempre, y sobre todo construye lealtad.
El amor, hace que los cuervos se vayan, y las golondrinas vuelvan a cantar. Hace, que colores jamás vistos, adornen sus cabellos, y lo hagan brillar. Hace, que una sonrisa, se asome, más de una, en realidad. Hace, que se pueda brincar. Hace, que se pueda llegar hasta el final. Hace, mantenerse en pie para siempre, y sobre todo construye lealtad.
En este mundo, universo y galaxia, se ama de verdad, se ama a concho, y sin parar.
Se ama, en los días grises y también coloreados.
Se ama, con cansancio y con viveza.
Se ama, hasta ya no poder más.
Se ama, en los días grises y también coloreados.
Se ama, con cansancio y con viveza.
Se ama, hasta ya no poder más.
Y en esta realidad, el amor no se puede parar. Todo apunta a que aquel mundo, se ha llenado de amor, fuerza y valentía. Y hace posible, el poder soñar.
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