Volaba alto como un pájaro, hasta las nubes si las alcanzaba...
Frenaba al ver las flores de colores vivos, y se enganchaba de cabellos brillosos y relucientes.
Volando coloreaba y formaba un paraíso...
Pero, de un día para otro...
Ya no volaba, hacia las nubes, ni hacia el sol... Ahora solo volaba a la luz artificial, entre ampolletas medio quemadas...
Ya no frenaba en flores, si no más bien, en ropas desteñidas...
No coloreaba...
Era una sombra más, de aquellas noches frías.
El amor se había marchado, solo quedaba el polvo apuñalado.
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