domingo, 27 de noviembre de 2011

El deseo permanente


Seré el canto de los pájaros,
que aterrizarán en tu ventana,
Seré la luz que nace,
entre las montañas.

Seré el sol que se esconde,
mientras nubes abundantes,
se expanden en el cielo,
como un virus despiadado.

Seré como el viento en tu cara,
la que acaricie tu espalda,
Seré quién vea tu reflejo en el agua,
y te lancé agua.

Seré tu compañía constante,
aunque estés,
o no estés,
en plena soledad.

Seré la que cierre tus ojos,
al anochecer,
Seré la luna que ilumine,
entre tus cortinas.

Seré el agua caliente,
que recorra tu cuerpo,
Seré los escalofríos,
que te paren los pelos.

Estaré para ti,
en la felicidad,
decepción,
tristeza.

Estaré para ti,
siempre,
aunque no me sientas,
estaré allí.

Necesito volar,
de este ambiente terrenal,
que alcanzarás después,
para volvernos a juntar



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