lunes, 8 de abril de 2013

Ojos ardientes, consciente.

Mis ojos ven, mi boca saborea, mi nariz huele, mi cuerpo siente.

Veo desde lejos su sombra y millones de cosquillas me brindan alegría momentánea  mis ojos están rojos y me queman, como si estuviesen ardiendo en llamas, mi pulso se acelera y comienzo a ver extraño, todo se mueve de una forma extraña y extravagantemente sensual, puedo visualizar mis arterias y venas en todo mi cuerpo, miro las palmas de mis manos y puedo ver ese liquido rojo lleno de energía pasar rápidamente por mis venas, capilares y arterias. La linfa es amarillenta y con ella lleva un montón de desechos que luego me dan ganas de expulsar mientras orino en mis pantalones.

Entonces me doy cuenta que todos estamos locos, pero que la gente esta dormida, en un sueño crónico, en un estado de coma de conciencia, están todos durmientes, nadie quiere despertar, entonces digo:

"¡Necesito más de esa locura!" Y grito, desenfrenad-mente  grito desaforadamente con ganas de querer más acción, con ganas de que alguien me penetre hasta el final, con ganas de miles de orgasmos y gemidos no sobre-actuados  de inmediato escucho la guitarra, Crean suena de fondo y todo lo que viene después es historia vieja...

La armónica, ¡La dulce armónica1 me dice que debo seguir con vida, que debo sobrevivir a pesar de la normalidad, de la maldita y estúpida normalidad, recreada por unos estúpidos humanos robots, ¿Será que el tiempo de mi locura se tomo un descanso? ¿Regresará?

¡Regresa! ¡No te vayas! entrégame la locura que necesito, entrégame esas luces, esa imaginación, esos pinceles, esa pintura, tráeme lo que siempre anhelé, lo que siempre soñé y te aseguro que te recompensaré.


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