jueves, 3 de septiembre de 2015

Si el soñador muere queda la cagá!

Difícil mantener la atención en este aparato de teclas que al chocar con mis yemas el cosquilleo empieza en conjunto con mi magnetismo que provoca un corto circuito en este y otros aparatos tecnológicos.
Difícil poder trabajar mientras mis manos crecen sin parar con el sonido del bosque comenzando a sonar y la habitación se inunda en un aroma a madera húmeda, los clic clac de la lluvia afuera y mi taza de café sin azúcar me envuelven y deseo sentir frío para despertar.
Difícil es mantener este estado catatónico en el que todos acostumbran a estar en mi normalidad mis latidos se empiezan a disparatar después de enormes esfuerzos de mantener escondido mi corazón de latidos fuertes y quiero escapar.
Difícil es seguir conteniendo toda esta energía y tragar saliva para contener esta emoción que traigo enjaulada por esta vida y las demás.
Difícil es entender que el pasado solo existe en mi mente como una pequeña ilusión de nunca acabar.
Difícil es no querer escuchar las hojas del viento chocar poder ver a mi perro correr y ser libre cazando pájaros.
Difícil es no querer ver el color brillante del cielo y eter eterno con esas nubes haciendo figuras que para mi mente serían un festín delicioso de creatividad que con un pincel desearía plasmar.
Difícil es saber y creer que vivo así todo el tiempo y aún así funciono en el permanecer totalmente lúcida y que no se em escape ningún destello que indique el tamaño de mi locura.
Difícil es explicar que permanezco soñando todo el tiempo y mi cabeza nunca deja de rodar.
Difícil es explicar que cuando ya no siento agrado mi mente es capaz de transportarme a otro lugar.
Difícil es poder explicar y hacer creer que todo esto no es para nada difícil, solo complejo pero finalmente solo es diferente.








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