Veo mi retrato y cuerpo desde distintos ángulos,
en el intento de encontrar lo desaparecido,
el destello de mis ojos me deja ciega y marea,
es esa luz blanca infinita que hipnotiza.
No logro acercarme sin confundirme,
me pierdo, alargo, ablando y tirito en el intento,
mi piel está muy pálida y creo que he muerto,
pero mis venas verdes flúor me confirman que vivo.
Permanezco con hormigas dentro de mí,
me pesa el alma y solo quiero una nave,
navegar en algodón y soñar en libertad,
dormir en la eternidad para despertar.
Tengo la certeza de ser solo un recuerdo,
la electricidad incineró mi ser y me llevó con él,
carbonizó mi alma, vida y corazón,
el impulso y emoción me guía al objetivo de mi recuerdo.
La búsqueda es eterna y sin salida,
mi lengua y garganta arde al no saber mi lenguaje,
soy un recuerdo sin código e indescifrable,
el polvo de la destrucción de mi construcción se esfumó,
No hay huellas en ningún rincón,
la deducción dejó de ser funcional en el mito de ser yo,
quebraron mi imagen y ya no sé hablarme,
no sé dónde encontrarme y parece una utopía.
En la ilusión de reanimarme y despertar,
doy golpes fuertes en mi pecho esperando color,
es inútil mi aparición y la apatía me aleja,
me apena la falta de un adiós.
Habito el cuerpo de un fantasma que arde con el frío,
con vestigios que no arman historias,
un tronco seco y congelado,
soy solo la piel muerta y su cascarón.
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