martes, 23 de octubre de 2018

Entre el resistir, sobrevivir y vivir: 26


En una sociedad donde existe la normalidad y la anormalidad, yo soy de las que no se atañe a la norma, debido a eso cometí a errores, me dañaron y dañé, me costó perdonar, perdonarme, amarme, amar a los “normales” y respetar en general.

Cada camino es difícil y ninguno nace sabiendo, fue un enorme reto renunciar al problema de la anormalidad, liberarme de cadenas y etiquetas, aceptar la realidad como tal y reconocer que merezco respeto,

El amor fue el ingrediente principal,
Respirar el segundo,
Coraje el tercero,
Confianza el cuarto,
Paciencia el quinto,

Algunos creen que dios está en el cielo, yo me encontré en la naturaleza, sentí la fuerza del universo en cada parte de mí y de otros.

Mis manos fueron el sexto ingrediente,
Después de encontrar la energía,
Moverla con mis manos y sentirla en mi cuerpo,
Me pasé cuatro años indagando en mi mente,
Por toda su oscuridad y cuando la preparé se volvió en el séptimo ingrediente y el creador de los demás...

Con ella visualicé todo lo que quise, despejé recuerdos y rearmé rompecabezas, reemplacé memorias por paisajes, buscó un río o luz la energía estancada, conocí a mi cuerpo, mi oscuridad y luz… Puse los pies muy firmes en la tierra…

Reemplacé mi corazón por un enorme sol,
La meditación es mi disciplina,
La fe es mi mayor alimento,
El amor es lo que ilumina y sana todo mi ser,

Siempre fui un ser nocturno,
Eso estuvo a mi favor,
Tener rabia, no miedo y querer conocerme,
Alimentar mi espíritu y dar batalla a lo ya conocido.

Han hecho que hoy reafirme mi existencia, sabiendo que voy a cumplir pronto un nuevo año… Que cuando voy a mi cueva del bosque ya no solo pida consejos al árbol y a la tierra, sino también comparta mi sabiduría, logré tener homeostasis, querer ser un aporte y no alguien que se deje llevar por impulsos y no conceda nada,  desde el conocer, respeto, amor y no de la ignorancia… Que todavía sigo aprendiendo, creciendo y mis alas están volviendo a crecer, el sol de mi corazón está cada día más grande, la luz recorre todas mis venas y cuando deja de hacerlo, puedo volver a recuperarla con paciencia y respirando… 
Que el camino no es fácil, pero de eso se aprende… Que he encontrado el sentido a todo lo vivido y que yo misma hago sonidos para calmar todo lo ya vivido y que a veces vuelve a armar un remolino... Que el viaje continua y mis pies están conectados con el centro de la tierra… Que ya no veo solo el presente ni mañana, también veo mi vida hasta muchos años más… Porque reafirme el querer continuar en este viaje….


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