
Aquellos años que han pasado, y el reflejo como ha cambiado… Se miró una y otra vez al espejo sin lograr ver nítidamente su reflejo, lo intentó una y otra vez, sin embargo no había resultado.
Su respiración se aceleró, una vez más. Sus ojos se movieron de uno a otro lado rápidamente sin su control. Deseó por unos momentos estar dormida, sin embargo, sabía muy bien que estaba demasiado despierta para ser verdad.
Estaba ocurriendo una vez más. Volvió a admirar su reflejo, y esta vez lo contemplaba totalmente. Al enfrentarse consigo misma un intenso miedo la invadió, y deseó no volver a ver jamás, no podía creer lo que estaba viendo, aquel rostro sin vida, un rostro pálido, de alguien enfermo.
Se cuestionaba una y otra vez, que había pasado con la de antes, ese rostro cálido, lleno de vida, lleno de sonrisas. Se preguntó dónde se había ido, sin embargo, por más que anheló la respuesta jamás la obtuvo. Es ahí cuando, se percato de que su gran yo, se había ido no sabía si para siempre, pero sí para un largo tiempo. Se había ido con todos sus recuerdos, y un nuevo yo se había instalado para no salir.
Quiso salirse de la realidad, dejar de sentir angustia, dejar libre a aquel elefante que se instalaba con toda libertad en su pecho presionándolo y provocando tanta angustia.
Era un robot más, de aquella sociedad que tanto aborrecía, tan solo una marioneta más.
Un asco la invadió, corrió rápidamente al baño más cercano que encontró, y al fin vomitó todas las palabras, toda la angustia, toda la rabia, todo, todo lo vomitó, y se sintió mejor, mucho, mucho mejor.
Pero ¿Qué acaso este sentimiento duraría por mucho?, claro que no. Luego de aquel vomito de desahogo, vino todo un sentimiento de culpa, no sabía si lo que hacia era lo correcto, no sabía si toda esa angustia debía irse de esa forma, sin embargo, luego lo olvidó.
Siguió mirándose al espejo, y esta vez solo deseó, dejar de sentir, o talvez comenzar a hacerlo. Deseó, salirse de su cuerpo y comenzar una vida nueva, deseó, dejar de pisar las mismas huellas, y crear otras nuevas, deseó al fin dejar de ser una marioneta. Deseó que el tiempo se detuviese, deseó volver a ser niña otra vez.
Pero al fin, deseó, al fin llegar a obtener ese último respiro, que tanto anhelaba.
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