Tengo los pies llenos de arena y el alma de manteca,
sueños derretidos por la invasión del insomnio nocturno,
no soporto la primavera ni la idea de haber nacido en ella,
cierro los ojos y veo luces de colores,
cuando los abro necesito mis lentes,
ya que me cuesta enfocar la realidad.
Los látidos de mi corazón son fuertes,
mi estómago gruñe y mi cuerpo está pesado,
faltan días de sueños y luz amarilla,
estoy flotando pero sé que estoy en la tierra,
mi cabeza me hace cariño y los enanos se van,
empiezo a alargarme.
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