lunes, 23 de octubre de 2017

Mucha paciencia


El tiempo pasa rápido y  para mi ser autoexigente, muchas veces no es suficiente, la mayoría de mis cambios han sido desde las tormentas y el caos, ya que no es fácil transformar reflexiones y análisis, en acciones que construyan una realidad palpable y no solo un sueño, el viaje muchas veces desorienta y lograr llegar, es un desafío, que por eso causa tanto lío. 

Romper límites se traduce en la aceptación de la vulnerabilidad, hacia la inexistente certeza y verdad, sentir el vértigo y naúseas de un bote sin remos, dejar la soberbia y dar nacimiento a la humildad que da impulso a tener confianza en tu genuinidad y honestidad, sin importar del todo el resultado, tener la razón, simplemente aceptar los errores y aún nisiquiera saber si hacer algo con ellos.

El cambio es difícil o al menos complejo, se refleja en un anciano que se resiste a dejar su casa, porque ya se conoce sus ruidos y silencios, más allá de su orden, recuerdos y apariencia, lo importante es que conoce sus sonidos y cuando se va a dormir, reconoce a un extraño de lejos, solo por los zapatos que hacen crujir el suelo. La incertidumbre de conocer la nueva casa e ir captando sus nuevos ruidos en el silencio, lo asusta y crea un abismo en su estómago, por la falta de control, inevitablemente cree que no hay nada nuevo por descubrir o si lo hay, no le interesa, prefiere su sillón, su casa y prender su televisor. 

Hubo un momento, en el que creí que conocía todos mis ruidos y silencios mentales, definitivamente era ilógico, sin embargo, nunca decidí prender la televisión, olvidarlos o querer borrarlos, al menos no de manera consciente, todos esos dolores y traumas, están aún registrados, pero tengo la voluntad de decidir si darles batería o no, no los he extirpado, porque para mí eso es darle fuerza al pasado, están ahí y son solo una guía, son datos de mi historia que pueden permitir identificar acciones repetitivas, que ayudan a sobrellevar los conflictos e impulsos, trabajar en mi crecimiento personal y de todas mis aristas, con la fuerza del amor y paciencia, ¡Vaya que me debo paciencia!
No se puede mejorar a un país o al mundo si no se conoce su historia, para mi esto funciona en otros sistemas y a nivel individual, se necesita coraje y apreciar la sinceridad, para no querer borrar. 

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