Volaba por las nubes, con una cantidad de seres desconocidos por el mundo. El mundo que ella tenia estructurado en su mente, por un mundo que quizás ni siquiera existía, quizás era el equivocado, ¿eran solo las personas su mundo?. Definitivamente no lo eran.
Saltaba de una nube a otra como una niña.
Volaba y flotaba. Se tiraba de una nube más grande a otra más chica. Se dejaba caer de una nube más alta a una más baja, la adrenalina corría por sus venas, y no le importaba el peligro.
Se columpiaba, en los juegos que formaban las nubes sólo para ella. Le hicieron lo que tanto soñaba un avión solo para ella, para pilotear y romper nubes para que luego se armasen de nuevo.
Le hicieron su juego favorito, ese en que vas girándote con otra persona, en este caso no la acompañaba nadie, solo la nube que la iba grabando. Su cara de felicidad y exaltación era la máxima, y no se podía comparar con ninguna otra.
Voló por los aires, recorriendo las huellas de la vida, viajando en los trenes y vías que conectaban una nube con otra. Se subió al tren sin miedo, viajo sonriente, sus cabellos se erizaban y la piel de gallina comenzaba a invadirla… Sintió una gran emoción, de pronto, se dio cuenta de que era lo mejor que le había pasado, nunca había estado tan feliz, como en ese momento.
Descubrió lo que era ser libre. Descubrió algo nuevo y refrescante.
Era otro mundo, lleno de aves, enanitos, bosques de manzanas, chinitas gigantes y pequeñas que recorrían su pelo, abejas pequeñas y grandes, no de las que pican si no de las que realizan mieL solo para endulzar la vida. Todos estos seres la rodeaban y le hacían cosquillas.
Hasta que por fin vio a esos soldaditos con los que tanto soñaba, entonces se dio cuenta de que ¡no era un sueño!, si existían aquellos soldaditos “hace-sueños”. La saludaron calidamente y todos se subieron al tren… Se dejaron llevar por el viento y ella confió plenamente en sus pequeños y grandes amiguines…
Muy pronto ya estaba casi en la tierra, se sentía apenada, pero aún así el viaje no terminaba… Estaba cerca de su casa pero aún no estaba lista para bajar, quería quedarse ahí por siempre, no quería nunca mas tener que observar las nubes desde abajo, quería estar arriba todo el tiempo, pero no todo se puede pedir en la vida, no todo lo bueno esta tan alcance de la mano.
Sin darse cuenta el tren se detuvo, ya habían llegado al paradero solo faltaba bajar por las escaleras para llegar a tierra firme, no lo hizo. Quiso admirar por última vez lo que tanto le parecía hermoso, veía toda la intensidad de color que tanto reflejaba el cielo y sol. Las nubes aquel día eran abundantes, eran demasiadas, gordotototas y blancas como algodón.
De repente una serie de pajarillos comenzaron a invadir el cielo, eran pajarillos salidos de una hoja de papel. ¡Eran los pajarillos que había dibujado!, éstos habían roto el papel y habían partido al cielo y a las nubes. Pasaron frente de ella, tomaron sus pelos, y lo llenaron de flores.
Las chinitas hicieron lo suyo, estaban quietas en su pelo solo para parecer adornos.
Las abejitas le llevaban mieL solo para que recordase aquel momento, y los soldaditos se despidieron diciéndole que pronto se verían, y que en la noche la iban a visitar.
El bosque de manzana tomo vida, se levantaron todos los árboles y las manzanas caían en su jardín, firme en la tierra.
Los enanitos le pasaron un canasto enorme para que recogiese las manzanas, diciéndole que jamás la dejarían sin ellas, y que siempre siempre siempre siempre iban a estar a su lado, protegiéndola de dragones, dinosaurios poco amistosos, serpientes enemigas y pirañas. Por supuesto no todos los dinosaurios, dragones, etc… eran malos… Sólo algunos.
Su rostro se sonrojo y entonces, se dio cuenta de que era demasiado amor por un día, y era la hora de marcharse. Se despidió de todos con un abrazo enorme, y aquellos seres le dijeron que si ella pasaba todos los días viendo las nubes… entonces pronto el tren o el bus la iban a pasar a buscar, para pasar otro día con sus hermosos amiguines disfrutando de las pequeñas cosas de la vida.
Y le dijeron que ésta vez, habrían nubes rosadas y de azúcar, sólo para ella. Eran de las reales.
Fernanda! es precioso!
ResponderEliminarde verdad muy bueno.
Ves como simple no significa malo, y es más; todo lo contrario.
Te quiero mucho.
Ooooh Fernanda!!! Es perfecto... Te amo amiga (L).
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