sábado, 5 de junio de 2010

Devuélvanme a Plutón



Estaba rodeada de gente, familiares que alzaban sus copas con falsas sonrisas, y con sus falsas buenas intenciones. Ella, solo observaba, sentada y muda, las horas pasaban lentamente, intento dejar de sentir aquel asco, que cada vez iba creciendo, al ver tanta hipocresía, solo quería ir lejos… quería estar sola muy lejos de aquel lugar, quería salir de la ciudad, ir a la playa, talvez.

Se logró divisar en la arena, sintiendo la brisa marina, recostada mirando las nubes escuchando solo sus latidos y el sonido del mar. Logró trasladarse a aquel lugar, evadió la situación, y ahora estaba soñando, en su sueño lloraba, analizaba las cosas, y lloraba fuerte y descontroladamente, una angustia la tenía acorralada y no pudo escapar y menos desatarse. Esta vez la angustia puso dos nudos y no uno.

Quiso ir aún más lejos, quiso ir a su amado plutón, donde podría estar tranquila, sin escuchar aquellas voces que tanto le desagradaban, que tanto daño hacían a sus delicados oídos, aquellas risas que la atormentaban, aquella voz aguda que tanto odiaba, las repetidas palabras que emitían esas personas que se llamaban familiares, esas personas que poco le importaban, y de las cuales solo veía hipocresía, y falsedad.

Se sintió antisocial, pero comprendió que prefería ser antisocial antes que cínica, eso la calmó.

Tenía unas fuertes ganas de desaparecer, de no volver jamás, de no ser encontrada nunca más, quiso desvanecerse entre las partículas del aire, se concentró y fuertemente lo pensó, pero cuando echaba un vistazo, seguía ahí sentada, con la mirada perdida, y con los ojos húmedos.

Remojo sus labios, y volvió a concentrarse, volvió a a echar un vistazo y esta vez se encontraba en plutón, pero aún podía escuchar de lejos las putas risas.

Comprendió que ya no había más plutón para ella. Que todo era un semisueño, y que al parecer no volvería a su amado planeta, porque ahora se había instalado en esta cosa que llaman tierra.

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