-¿Todavía aquí?-.
-¿Qué esperas de mí?-.
-Nada-.
-¿Sabes?-.
-No, ¿qué?-.
-No creo en tus palabras. No sé cuál es tu verdad, y eso me esta matando por dentro-.
-¿Sientes como los alfileres calientes atraviesan tu piel?-.
-Me duele-.
-Lo sé, cariño-.
-¿Porqué lo haces?-.
-¿Porqué crees?-.
-No lo sé, ya no lo sé-.
-Es la prueba-.
-¿Qué prueba?-.
-De mi amor-.
-En lo más profundo de mi corazón, lo tenía claro. ¿Sabes qué es lo peor de todo esto?-.
-Sí, lo sé-.
-¿Qué?-.
-Que te es placentero, tanto como el orgasmo que disfrutas en estos momentos al tenerme cerca-.
-Gracias por responder. ¿Puedo besarte?-.
-Eso no se pregunta-.
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